Amor eterno… o hasta que me entierre en el jardín
Amor eterno… o hasta que me entierre en el jardín

El amor eterno es un concepto sobrevalorado. Nos lo vendieron con finales felices y bodas con fuegos artificiales, pero seamos realistas: lo eterno, lo verdaderamente eterno, es la capacidad de una mujer despechada para encontrar una solución creativa a un problema. Sobre todo si ese problema eres tú.

Todo ha comenzado bonito. O eso creo. Me mira como si fuera la única persona en el mundo, como si fuera el último cigarro antes de la ejecución, el brindis final en una fiesta que va a acabar mal.

Me sonríe y me pregunto si es amor o si simplemente está calculando la profundidad exacta del hoyo que necesitaría cavar si esto sale mal. Spoiler: siempre lo calcula.

Porque el amor es un arma de doble filo, y algunas saben cómo usarlo sin dejar cabos sueltos. No estamos hablando de esa ternura aguada de las películas de domingo. No. Aquí hablamos de la devoción peligrosa, esa que susurra “eres mía” con una mezcla de adoración y amenaza. Esos amores que empiezan con una frase hermosa y acaban con un fiscal preguntando por qué en el jardín hay tierra removida.

No es que sea paranoica. Es que hay señales. Ella sabe demasiadas cosas sobre sustancias que no dejan rastro. Puede citar con exactitud casos de desapariciones sin resolver. Alguna vez dijo que no cree en el divorcio, pero sonrió de forma extraña al decirlo. Y lo peor: cuando se pelea conmigo, no grita. Me mira en silencio. Evaluándome.

Lo romántico y lo criminal siempre han tenido una relación peligrosa.

El amor es un pacto, y como todo pacto, puede romperse… o cumplirse hasta sus últimas consecuencias. Porque claro, el “hasta que la muerte nos separe” no es muy específico.

Así que sí, amor eterno. O hasta que aparezca en las noticias con la etiqueta de “desaparición sospechosa”. Todo depende de cuánto le rompa el corazón…

Carol Búho
Carol Búho
28 Apr, 2026
Carol Búho
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Escribo historias de amor para villanas

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