5
Libros7
Suscriptores25
PublicacionesTe rendiste primero, pero yo caí peor
Me advertiste que eras intensa,
no que eras adictiva.
Y en la primera noche
ya me habías hecho perder la ropa,
el juicio
y el sentido de la orientación.
No preguntaste nada.
Solo llegaste con vino,
las uñas pintadas
y una forma de cerrar la puerta
que sonaba a «no vas a dormir hoy».
Me tocaste como si el cuerpo fuera tuyo,
pero con la delicadeza de quien ya aprendió
a no romper lo que quiere volver a usar.
Cuando terminamos,
te serviste otro trago.
Y dijiste:
«Esto no es amor.
Pero se le parece cuando gimes así»
Y tenías razón: no era amor.
era una adicción con nombre,
piernas largas
y horario rotativo.