Hay dos versiones de Milena Kovač. La que aparece en los archivos: comandante acusada de crímenes que desangraron una región entera. La mujer que ordenó cosas que no tienen perdón. Y la que conozco ahora: inteligente, seductora, imposible de clasificar. Llegué a su puerta para hacer un documental. Con mi cámara y la moral intacta. El plan era simple: grabar su confesión, exponer sus delitos y colgar mi premio en la pared. Pero Milena me desafía y me mira como si conociera cada grieta en mi armadura de justicia. Y yo, que he pasado años filmando monstruos, empiezo a temer que esta vez la cámara apunte hacia mí. Tengo su historia. Tengo el poder de reescribirla, para arruinarla… o para salvarme.
Ya enviaste tu reseña para este libro. ¡Gracias!
Deja tu reseña